Saber diseñar es esencial para cualquier ingeniero —entendido el diseño
como el acto ingenioso de concebir nuevos objetos, procesos o servicios
que den respuesta a necesidades individuales y colectivas, actuales o
futuras, de las personas o de la sociedad en su conjunto —. Las
actividades fundamentales del ingeniero —redactar planes o proyectos,
imaginar y construir, crear aquello que no existe todavía—, exigen tomar
decisiones que no son el simple resultado de la aplicación de reglas de
cálculo más o menos sofisticadas, prontuarios exhaustivos, o normativas
legales. La ingeniería y la arquitectura, como la artesanía, integran arte y
ciencia.
El diseño puede realizarse de forma individual, o más frecuentemente en
un equipo implicado en procesos creativos en los que se orquesta la
imaginación, la intuición, el rigor intelectual y la elección para llegar a
una solución conjunta. Sea cual sea su rol, los ingenieros están
involucrados en procesos de diseño que requieren el ejercicio continuo
del criterio, la adaptación, la modificación, el ingenio y casi siempre una
dosis importante de imaginación y talento. En la planificación y proyecto
de soluciones, o bien en la decisión de cómo éstas deben ser construidas;
gestionando una parte o la totalidad del proceso, desde su concepción
hasta su explotación, las actividades intelectuales requeridas en lo que
podríamos llamar “diseño en la ingeniería” juegan un importante papel.
Por este motivo, es fundamental que la formación de los nuevos ingenieros
proporcione una sólida base en todas aquellas actividades que configuran
los procesos de diseño.
Esencialmente, los planes y proyectos de infraestructuras consisten en
inventar algo inexistente en la realidad, y llevarlo a cabo; y esto exige una
personalidad creativa, con derivaciones empresariales y políticas, y
capacidades de liderazgo. Entre el análisis del especialista, metódico y
sistemático, y la síntesis creadora y prospectiva hay un salto conceptual
evidente: son procesos mentales distintos.
De todo ello surge el curso de diseño aplicado a la ingeniería civil. La
enseñanza del diseño en la ingeniería ayudará a los alumnos a poner en
contexto y a utilizar las herramientas analíticas y conocimientos
adquiridos durante sus años de formación, y de esta manera
proporcionará una visión integradora del estudio de la ingeniería. Entrar
en contacto con el proceso creativo del diseño estimulará la imaginación y
talento de los alumnos y les permitirá experimentar la satisfacción que
supone ensayar la creación de planes y proyectos, a través de modelos a
escala reducida y simulaciones virtuales, en un entorno de incertidumbre,
de acuerdo a los nuevos retos que plantea la ingeniería del siglo XXI.
 
Profesionales con titulación universitaria de la Administración,
instituciones docentes y empresas consultoras, constructoras,
concesionarias o de servicios, conscientes de la creación de valor que un
planteamiento más creativo de los problemas puede introducir en
cualquiera de las fases de la producción de infraestructuras, desde su
planificación y concepción a su construcción y mantenimiento.